A mi fatal…
digamos…que tenemos una relación complicada.
Intento abrazar la incertidumbre, pero ella prefiere hacer judo conmigo. Y cuando por fin me decido, que me cuesta un rato, nada sucede como había planeado.
¿El resultado? Acabo haciendo un monólogo de cómo sobrevivo a este caos y así, por lo menos, nos echamos unas risas.
Presente imperfecto, un monólogo tan absurdo como la vida misma.